Los principales dirigentes políticos han visto adecuado poner el énfasis en la necesidad de aplicar cambios profundos desde ya. La Cumbre del Clima está sirviendo para observar la concienciación de los líderes por cambiar pero las voces que piden más acción y menos palabras continúan resonando.
Las empresas son otra parte importante de la transformación. Los políticos no han dudado en incluirlas en la ecuación cuya incógnita es la reducción de las emisiones y la descarbonización. Sin embargo, como elemento indispensable de la civilización, no rehúsan su responsabilidad y, de hecho, son quienes pretenden liderar esa transformación.
El informe que ha presentado The Climate Group junto con CDP durante la Cumbre del Clima ha servido para analizar cuáles son los pasos a seguir para 200 de las principales empresas del mundo. La mitad de los miembros pretenden influir en las partes interesadas en la transición hacia las energías renovables.
En particular, las dianas de esa presión son los gobiernos y las compañías de energía, si bien la finalidad contempla la creación de mercados para las energías renovables. Para ello, una de las medidas necesarias es «eliminar las barreras» que aún existen para las empresas.
No obstante, al margen de su mayor o menor influencia, se han encargado de tomar ejemplo. Tres de cada cuatro compañías esperan utilizar energía 100% renovable en 2030, mientras que esas 200, ya hay 30 que se abastecen totalmente con energía renovable.