Acceder a la vivienda sigue representando una dificultad para los jóvenes españoles. La relativa precariedad laboral, la temporalidad, la falta de ahorros y la alta tasa de desempleo son los principales elementos por los que los bancos consideran que otorgar un préstamo a este colectivo tiene un riesgo alto. Este escenario hace que la concesión de una hipoteca sea cada vez menos frecuente e impide que se produzca un despegue notorio de operaciones en este sector de la población.
Desde el punto de vista de la comercialización de productos hipotecarios, se considera un prestatario como joven a las personas de hasta 35 años. Unido a esto, el momento de emancipación en España cada vez se extiende más en el tiempo. Mientras que hace un lustro se acercaba a los 29 años, hoy en día, ronda los 32.
“La concesión de hipotecas a los jóvenes va ligada a su propia situación económico-social”, explica el gerente de formalización hipotecaria en Tecnotramit, Carles Solé, al tiempo que indica que los productos dirigidos a este colectivo tienen poca clientela y recorrido, “puesto que aquellos que pueden plantearse la adquisición y financiación de un inmueble lo hacen a una edad que los productos que les ofrecen las entidades financieras ya compiten con el resto de franjas de edad”.
Para el experto, las principales dificultades que encuentran los jóvenes para acceder a la vivienda tienen relación con las sucesivas crisis que han impactado sobre este conjunto, cuya capacidad de ahorro y solvencia suele ser menor que la de otros colectivos. “La profunda crisis inmobiliaria sufrida desde 2008, obligó a autoridades y entidades a adoptar criterios de prudencia para mitigar la morosidad, lo cual afectó muy directamente tanto a los porcentajes de financiación, como incrementó el rigor en los criterios de solvencia y devolución del préstamo”, comenta Solé. Más recientemente, durante la crisis sanitaria, en España se ha resentido “especialmente” el empleo joven, lo que también ha provocado que “no se contemplara desde las entidades dedicar mayor esfuerzo a esta tipología de productos hipotecarios”.
Hipotecas individualizadas
Pese a que todavía existen algunas entidades que ofertan hipotecas específicas para jóvenes, donde la edad máxima para acceder a su financiación suelen ser los 35 años, como consecuencia de esta situación, cada vez más este tipo de productos suelen ser individualizados y tienen en cuenta el perfil de cada solicitante, con independencia de los años que tenga. Así, el análisis de solvencia y capacidad de los jóvenes será similar al que se exige a cualquier prestatario, aunque con algunas singularidades.