El futuro es incierto, y lo es más todavía cuando se acerca el final del ciclo económico. Los datos macroeconómicos no están siendo optimistas y el mercado sitúa en un 70% las posibilidades de que se produzca una recesión en Estados Unidos a finales del 2020. Con todo ello, los bancos centrales y su política acomodaticia han hecho que buscar valor sea una tarea cada vez más compleja. Por si fuera poco, la presentación de resultados en Wall Street está reflejan una desaceleración y caída en los ingresos de las principales compañías.
Con ese escenario principal es complicado decantarse por un activo en el que invertir. Uno de los activos que más se ha beneficiado y que seguirá haciéndolo es el oro. El metal dorado es el activo refugio por excelencia y está dando muestras de ello otra vez. Hace un año, la onza de oro cotizaba en 1.240 euros, mientras que ahora lo hace en 1.420 euros. “Es probable que durante el próximo año se revalorice un 5%”, señalan desde la gestora WisdomTree.
Optimismo con los metales
Los metales industriales están creciendo al calor de los datos económicos de China, que han alejado la preocupación. “Los precios de los metales industriales se han beneficiado por los datos macro chinos publicados mejor a lo esperado. Asimismo, en el futuro, la demanda debería verse impulsada por las perspectivas de que las autoridades chinas implementen medidas de estímulo adicionales.”, señala Nitesh Shah, analista jefe de WisdomTree.
Pero no solo los industriales suben, los preciosos también lo hacen. El oro acumula una revalorización del 12,6% y las perspectivas continúan siendo optimistas. Lo mismo ocurre con la plata, un metal que podría aumentar un 7% su valor en los próximos doce meses, según los analistas de la gestora especializada estadounidense.