Algo más de medio año ha pasado desde que el coronavirus comenzase a contagiar a todos los sectores económicos. Teniendo presente la experiencia del periodo anterior, lo que está por venir parece no invitar al optimismo y así lo refleja la patronal del trabajo temporal, Asempleo, que recientemente ha hecho balance de estos últimos meses.
Desde la organización calculan que seis meses después del estallido de la pandemia, 1,5 millones de españoles han perdido su trabajo o aún no se han incorporado, lo que equivale al 8,1% de empleo pre-COVID-19. Esta cifra es producto de la suma de los 753.000 afiliados menos a la Seguridad Social registrados el último día de agosto y los 810.000 trabajadores que continuaban en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo hasta finales de ese mes.
Si bien la paulatina apertura de la economía desde mayo favoreció que 2,5 millones de trabajadores incluidos en ERTE pudiesen retomar su actividad, la mayoría de los sectores todavía no ha recuperado los niveles anteriores a la crisis. Una situación que no apunta a mejorar ante la rapidez con la que se está extendiendo la segunda ola y los progresivos confinamientos. Así, en hostelería, comercio o educación es donde más se focaliza la pérdida de fuerza laboral.
Tras apurar hasta las últimas horas antes de agotarse el plazo para la extensión de los ERTE, finalmente, ha habido un acuerdo entre el Gobierno y los agentes sociales. Sin embargo, desde Asempleo, recalcan que “más allá de prorrogar las condiciones excepcionales para los ERTE, urgen esfuerzos para facilitar la vuelta al empleo de todos estos trabajadores”. E insisten en que “hay que evitar que una parte de esta pérdida devenga estructural”.
La incertidumbre, la inseguridad y la negatividad se han instalado en el escenario laboral. El barómetro lanzado por Infojobs, que trata de evaluar cuáles son las preocupaciones de los españoles en relación al empleo, refleja que la principal amenaza es el cierre de empresas y negocios (69%), seguido de aquellos que tienen un salario que no es acorde a con su experiencia y formación (66%) y, en tercer lugar, la posibilidad de perder el empleo es para el 61% de los trabajadores una de sus mayores inquietudes. El cambio que ha producido la pandemia es notable, ya que anteriormente, lo que más intranquilidad les producía era no tener un salario que estuviese a la altura de su formación y experiencia.