Los mercados emergentes han estado en el foco de actualidad en fechas recientes por diferentes razones que han generado el estrés en el mundo inversor. Turquía o Argentina han sido dos ejemplos del alza de la volatilidad y de las dudas de los inversores para tomar posiciones ante este entorno.
Si la renta variable ha sufrido convulsiones, la renta fija también se encuentra en tela de juicio. A este respecto, Joseph Mouawad, gestor del Carmignac Portfolio Emerging Patrimoine, concretaba en un reciente encuentro con medios que está esperando vientos de cola para “tomar posiciones dentro de los mercados emergentes para anticiparnos y sentirnos más cómodos con las clases de activos”. Sin embargo, desde su punto de vista, ahora mismo hay que ser conscientes de la situación y por eso son “cautelosos”.
Esta cautela la argumentaba con tres razones que considera de peso y por las cuáles la exposición a estas regiones ha de estar bajo mínimos en estos momentos.
El primer factor, apuntaba, es la divergencia de crecimiento entre Estados Unidos y el resto del mundo. Y es que la aceleración de la economía del país norteamericano se ha visto acrecentada gracias a la reforma fiscal. Al mismo tiempo, por el contrario, China ha visto como su demanda global se ha disminuido. Por eso, “hay que tener prudencia”, añadía el experto.
Otro de los puntos a los que ya se están acostumbrado los inversores sería la guerra comercial. El conflicto proteccionista entre Estados Unidos y China ha terminado cuajando y aún podría ir a peor. Por consiguiente, es un catalizador de riesgo en aras de invertir en deuda de los países emergentes en el corto plazo.