Las bolsas están retrocediendo con fuerza en las últimas sesiones. De hecho, el Ibex 35 ya está en niveles del mes de marzo, mientras que el S&P 500 ha regresado a niveles de finales de junio y el Nasdaq 100 ha hecho lo propio. Solo en julio, el selectivo español ha perdido más de un 8%, su homólogo italiano ha perdido un 5%, el CAC 40 un 4,2% y el Dax un 2%. Por su parte, la volatilidad ha repuntado un 10% debido a estas caídas del mercado.
Inflación
El primer motivo que hay detrás de estas caídas es el de la inflación. La inflación está subiendo mucho en Reino Unido y también en Estados Unidos, donde los precios al consumo sin alimentos ni energía subieron un 4,5%, es decir, por encima del 4% previsto. “La mitad de la subida se debió a factores temporales, como las ventas de coches usados y los billetes de avión, a medida que la economía se reabre, pero el impacto de elementos más estructurales fue tangible. Los precios inmobiliarios deberían apuntalar la tendencia al alza en los próximos trimestres”, explican desde la gestora Edmond de Rothschild AM.
“Las dos mayores subidas mensuales de la inflación en Estados Unidos en casi 40 años añaden otro riesgo del que deben preocuparse los inversores. La inquietud generada por la inflación está contribuyendo a un contexto menos constructivo, y esperamos una rentabilidad desigual para la renta variable a nivel de índice”, comenta Álvaro Cabeza, Country Head de UBS Asset Management en Iberia.
Lo que más preocupa es que esto pueda suponer un cambio en la política monetaria de la Reserva Federal o del Banco Central Europeo, algo que no parece muy probable. Sin embargo, la reunión de agosto de Jackson Hole se llevará toda la atención del mercado para poder vislumbrar qué decisión toma la Fed con respecto a la inflación y al tappering.
