Desde la llegada de nuevas alternativas políticas al Parlamento español, la inacción se ha aposentado en las instancias del poder de nuestro país. En ese contexto, los pequeños negocios, las pymes y los autónomos reclaman con urgencia medidas que faciliten su actividad y resuelvan algunos de los problemas a los que se enfrentan en su día a día.
Las empresas españolas son un 22% más pequeñas que las que existen en la Unión Europea y, de hecho, la dependencia del tejido productivo de las empresas pequeñas es inmensa. En concreto, el 99,8% de las empresas españolas son pymes, según los últimos datos hechos públicos por Cepyme.
De este modo, constituyen el pilar sobre el que se asienta la economía española, sobre todo en términos de empleo (85% del total), a pesar de que el 95% del total tienen menos de 10 empleados. La vinculación que mantienen las pymes españolas con la economía del país representa una serie de problemas añadidos, sobre todo el de contar con una menor capacidad para enfrentar cambios.
Tal y como explica el presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Eduardo Abad, a DIRIGENTES, también hay que tener presente que nos encontramos en “una situación evidente de desaceleración económica”, además de que “el consumo interior en el pequeño establecimiento o en el establecimiento regentado por autónomos ha caído un 7%”.
Abad advierte además de que “hay sectores de actividad que están en franca desaparición”. No obstante, matiza que si bien “no van a desaparecer del todo, las caídas de los últimos tres años son descorazonadoras para el sector”, sobre todo en lo que se refiere al pequeño comercio, de los que han desaparecido 30.000 en los últimos tres años.