La COVID-19 ha sacudido a todo el tejido empresarial. También a las start-ups. Aunque todavía es pronto para determinar el impacto que tendrá en la economía esta crisis sanitaria, las primeras previsiones que se van conociendo auguran un escenario nada favorable para los próximos meses. El estado de alarma ha puesto de relieve el grado de digitalización de este país, en todos los niveles. Una prueba de fuego que replantea los procesos productivos y que se posiciona como el impulso definitivo para converger hacia lo tecnológico.
Por su naturaleza, las start-ups aparentan ser de las menos perjudicadas en el entorno actual. Su ADN ya incorpora las nuevas tecnologías, el trabajo en remoto y una visión global del modelo de negocio con la disrupción por bandera. Una terna de factores que, aparentemente, conforman el cóctel perfecto para sobrevivir e, incluso, salir reforzado en tiempos de pandemia.
Una encuesta realizada por Wayra, el hub de innovación de Telefónica, arroja que, aunque es innegable que esta situación ha afectado a las compañías emergentes, hecho que afirman un 74% de los encuestados, estos se muestran optimistas de cara al futuro. La implantación de canales de atención digital, la aceleración de los pagos electrónicos o la necesidad de productos enfocados a mejorar la eficacia del uso de la nube ofrecen todo un abanico de oportunidades en mercados como el ehealth, edtech y fintech. Precisamente de los sectores más favorecidos por el confinamiento en los hogares.
El sondeo tuvo lugar entre el 1 y 3 de abril y en él han participado más de 200 start-ups de Alemania, Brasil, Colombia, Chile, Perú, México, España y Reino Unido. De ellos, apenas dos de cada diez confiesa que no será capaz de sobrevivir en caso de que la situación se prolongue por un periodo superior a los tres meses. Sin embargo, una gran mayoría prevé caídas de ingresos de hasta el 50%, además de una mayor dificultad para financiarse.
A este respecto, los mayores riesgos se detectan en aquellas compañías que se encontraban en búsqueda activa de inversión cuando el virus comenzó a propagarse por todo el mundo. Algo que ahora parecen tenerlo más complicado las start-ups españolas. El Real Decreto-Ley 8/2020 de medidas urgentes extraordinarias con las que mitigar los efectos económicos y sociales derivados del coronavirus incluye un cambio que afecta directamente al funcionamiento del libre mercado. En concreto, recoge una modificación sobre la Ley 19/2003 relativa a los movimientos de capitales y las transacciones económicas con el exterior. Y lo hace con la agregación de un nuevo artículo 7 bis.