El 2018 comenzó con una combinación de crecimiento global sincronizado, baja inflación y baja volatilidad del mercado financiero. Fue un verdadero punto positivo para los mercados y se observaron rendimientos muy fuertes en las clases de activos de riesgo. En enero, muchos vehículos de inversión se revalorizaron en torno al 5%, el tipo de rentabilidad que se podía esperar a lo largo del ejercicio.
Con este esquema, los analistas de HSBC encienden el radar hacia los mercados emergentes como Brasil, México, Rusia o Sudáfrica, que, aunque «se deben considerar una serie de riesgos particulares», vale la pena señalar que «las tendencias de crecimiento siguen siendo sólidas en la mayoría de estos países, mientras que los fundamentales macroeconómicos han mejorado significativamente en los últimos años», lo que ha reforzado la capacidad de los ME para «sortear los impactos externos».
«Vale la pena enfatizar aquí que el término ‘mercados emergentes’ de cubre una gran diversidad de mercados y economías», explica Little. «Y particularmente nos gustan los mercados emergentes en Asia», añade.
Su visión constructiva sobre el entorno macroeconómico de Asia se ve reforzada por fundamentales saludables, reservas de divisas adecuadas, potencia de fuego de las políticas y perspectivas positivas de las reformas a implementar en muchos países de la región». Estos factores también crean un entorno de apoyo para las acciones asiáticas frente a sus pares en otros mercados emergentes, además de que sus valoraciones son «relativamente más atractivas y poseen un mayor potencial de crecimiento».
Riesgos clave para las perspectivas de inversión