Bain & Company ha publicado un nuevo estudio que apunta a un descenso en el volumen de operaciones de private equity en compañías tecnológicas. Según señala la consultora, esto se debería a las limitaciones crediticias provocadas por las subidas de tipos y a una caída en las valoraciones de las compañías que alejaría a los compradores de las expectativas de los vendedores.
Las desinversiones también han disminuido, con menos de 40.000 millones de euros en el primer semestre de 2023 en comparación con los más de 140.000 millones del mismo periodo del año anterior. Esta “acumulación de transacciones” está incrementando el tiempo que permanecen las empresas tecnológicas en cartera. Por primera vez desde 2012, casi la mitad de este tipo de participadas pertenecen a fondos de private equity desde hace más de cuatro años (y el 15% desde hace más de seis años).
Bain & Company espera que el gran volumen de dry powder (cantidad de capital comprometido, pero no asignado), dinamice las adquisiciones cuando la actividad se recupere. En este sentido, los inversores y gestores de carteras que no aporten un valor significativo a sus activos tecnológicos encontrarán más dificultades a la hora de desinvertir en medio de una creciente lista de activos maduros.
Como fórmula para aportar este valor, el informe destaca que el activismo en las empresas en cartera mejora su rentabilidad en hasta 3 veces el capital invertido. Aunque este impacto positivo se da en cualquier momento del proceso de inversión –desde la due diligence hasta la preparación para la desinversión–, los mayores rendimientos provienen de las participaciones más tempranas.
Los fondos que realicen el trabajo necesario para mejorar los ingresos de sus participadas tendrán más éxito en el momento de sacar las compañías al mercado. Para lograrlo, se pueden redefinir algunos procesos operativos que se hayan mantenido invariables durante años, generar economías de escala, aumentar la automatización y la eficiencia mediante el uso de nuevas herramientas –como la IA generativa– y explorar nuevas oportunidades de mercado; todo ello acompañado de una gestión adecuada de los costes de crecimiento.