Las primeras alarmas sobre la "burbuja" de la renta variable del gigante asiático saltaron a mediados de junio, cuando el principal selectivo, el Shaghai Composite, alcanzó máximos por encima de los 5.100 puntos, acumulando ganancias cercanas al 150% en doce meses. Desde entonces, el selectivo ha perdido más del 40% de su valor y, en el intermedio, China ha devaluado su divisa, recortado los tipos, se han suspendido las nuevas salidas a Bolsa, se vigilan férreamente las ventas a corto y el Estados ha comprado ingentes cantidades de acciones…
En concreto, el Gobierno ha gastado, según datos de Goldman Sachs, 236.000 millones de dólares (1,5 billones de yuanes) en adquirir títulos bursátiles; 94.000 millones sólo en agosto (600.000 millones de yuanes). Así, el valor total de su cartera equivale ahora el 9,2% del total del mercado chino, mientras que el gasto supone un 3,5%.
Aunque una y otra vez Pekín reitera su compromiso con el mantenimiento de la estabilidad en los mercados financieros y con el apoyo a la economía, no son pocos los que se preguntan qué pasaría si el sector público se retirara completamente del mercado. Una preocupación que para el broker estadounidense es "probablemente exagerada". Especialmente, señalan, si tenemos en cuenta experiencias anteriores de estímulo estatal como la flexibilización cuantitativa (QE) de Estados Unidos y otros bancos centrales.
Las reservas de divisas experimentan en agosto su mayor caída mensual de la historia
Las reservas de divisas de China se redujeron hasta los 3,56 billones de dólares en agosto desde los 3,6 billones de julio, en la que ha sido la mayor caída mensual de la historia. Un "gasto" que, en opinión de los analistas de Barclays, subraya la importante presión de salida de capitales sufrida por el país.