Mercados ultradependientes de los bancos centrales. Y bancos centrales conscientes de poder manejar a los inversores a su antojo. Es la sensación que muchos operadores mantienen ante el comportamiento de unos inversores que, con una simple frase llegada desde un organismo monetario, son capaces de olvidar resultados empresariales o datos macroeconómicos para guiar sus inversiones.
La reunión que la pasada semana mantuvo el Banco de Inglaterra fue un ejemplo más de lo que está ocurriendo. En un discurso de hace dos semanas, el gobernador Mark Carney sorprendió con una postura más restrictiva en lo que a política monetaria se refiere, al sugerir que la primera subida de tipos podría producirse antes de lo que los mercados creen. Sin embargo, las actas del BoE conocidas la pasada mostraron una situación radicalmente distinta, pues ningún miembro del Comité votó a favor de una subida de tipos.
Algunas voces apuntan a que con este tipo de movimientos, los bancos centrales estarían intentando disipar el ya conocido "exceso de complacencia" en el mercado, ante unos niveles de volatilidad extremadamente bajos.
A pesar de estas críticas, desde JP Morgan insisten en que el discurso de Carney "sirve como oportuno recordatorio de que los inversores deben prepararse para un entorno de mayores tipos de interés y más volatilidad". Los analistas de la firma Stephanie Flanders y Kerry Craig recuerdan que aunque las acciones de los bancos centrales han contribuído a mantener la volatilidad en niveles inferiores a su media histórica durante un largo periodo de tiempo, esta situación podría cambiar pronto- "El BoE se ha propuesto instigar un comportamiento de mercado más «normal» mediante la generación de cierta volatilidad que no ponga en peligro la recuperación económica". aseguran.
Los expertos resumen en 3 puntos las claves del mensaje de Carney: