"El acuerdo podría ayudar a la liquidez soberana, pero los grandes riesgos permanecen", afirma la agencia de calificación crediticia Fitch. Y, en concreto, señala a la política y a la ejecución tanto de cualquier posible "pacto" como del programa del ESM (Mecanismo Europeo de Estabilidad o MEDE).
El primer ministro, Alexis Tsipras, puede conseguir el apoyo necesario para sacar adelante las reformas que se le piden a cambio del tercer rescate, pero la coalición de Syriza "podría perder su mayoría trabajadora, resultando en algo parecido a un Gobierno de unidad nacional y aumentando las probabilidades de nuevas elecciones este año".
Por otra parte, añaden estos expertos, incluso con el principio de acuerdo sobre la mesa, "aún hay margen para el desacuerdo" (en los objetivos específicos). Además, el daño económico causado por el cierre de los bancos griegos hará el cumplimiento de estas "metas" mucho más difícil… En su opinión, el objetivo del fondo de privatización por valor de 50.000 millones "parece ambicioso", aunque reconocen que podría ser "más eficaz que esfuerzos anteriores".
"Tras el acuerdo de la cumbre de líderes del euro, todavía hay cuestiones que me desconciertan", declara Philippe Waechter, economista jefe de Natixis AM. La primera, indica, es el crecimiento: ¿En qué momento vemos a la economía helena levantar el vuelo? se plantea. "En 2014, la austeridad se aligeró y vimos un repunte de la actividad y el empleo a finales de año. Igual que pasó en Reino Unido y España desde 2013: menos austeridad implica más crecimiento", afirma.
Pero en Atenas, habrá más ajustes. La subida del IVA, la reforma de las pensiones… penalizarán al crecimiento. "Tras una profunda caída el PIB en los últimos cinco años, no esperamos una rápida recuperación. Probablemente, recesión seguirá siendo la palabra principal para hablar del país", subraya. El desempleo tampoco va a mejorar y, es probable que, tras las medidas aceptadas por Tsipras, haya malestar social…