Las grandes empresas no comprueban de dónde proceden los materiales que compran para fabricar sus productos. Según denuncian Amnistía Internacional y Africa Resources Watch (Afrewatch) en su informe "This is what we die for: Human rights abuses in the Democratic Republic of the Congo power the global trade in cobalt", empresas tan importantes como Samsung, Apple, Microsoft o Volkswagen habrían adquirido cobalto a una compañía de República Democrática del Congo que utiliza niños para la extracción del mineral y en condiciones infrahumanas.
El cobalto es un mineral utilizado en la fabricación de baterías de iones de litio, por lo que es muy importante para las compañías tecnológicas. Según el informe, la organización ha investigado que el cobalto se compra en zonas del Congo donde el trabajo infantil está muy extendido, y se vende después a la empresa Congo Dongfang Minig (CDM), una filial de la compañía china Zhejiang Huayou Cobalt. Amnistía Internacional asegura que en sus investigaciones ha conseguido documentos que demuestran que CDM procesa el cobalto y lo vende a tres fabricantes de baterías: Ningbo Shanshan y Tinajin Bamo en China, y L&F Materiales, de Corea del Sur. Estas tres empresas serían proveedores directos de empresas como Apple, Microsoft, Samsung, Sony, Daimler o Volkswagen.
Amnistía Internacional afirma que se puso en contacto con 16 multinacionales que figuraban como clientes de Huayou Cobalt. Según la organización, y sin dar nombres, una de las empresas admitió la relación y otras cuatro no supieron confirmar si compraban el mineral a la empresa. Seis afirmaron que estaban investigando el tema, cinco negaron que se abastecieran de Huayou Cobalt a pesar de figurar como cliente de las tres fábricas a las que les suministran el cobalto, y otras dos negaron rotundamente que compraran el cobalto a Huayou Cobalt. Sin embargo, Amnistía Internacional destaca que "ninguna proporcionó datos suficientes con que verificar de manera independiente de dónde procedía el cobalto de sus productos".
"Es una gran paradoja de la era digital es que algunas de las empresas más ricas e innovadoras del mundo puedan vender aparatos increíblemente avanzados sin tener que demostrar dónde adquieren la materia prima para sus componentes", opinaba Emmanuel Umpula, director ejecutivo de Afrewatch (Africa Resources Watch).
Para Amnistía Internacional, estos abusos en las minas son como el dicho "ojos que no ven, corazón que no siente", porque realmente los consumidores no saben las condiciones en las que trabajan las personas necesarias para construir nuestros modernos y caros dispositivos.