Han pasado casi dos años desde que Viviane Reding, comisaria de Justicia de la Unión Europea, propusiera medidas para asegurar que las mujeres ocuparan el 40% de los puestos no ejecutivos en los consejos de las empresas públicas de toda Europa. Un nuevo estudio de Hudson ha revelado que las mujeres de la Generación Y , aquellas que tienen entre veinte y treinta y cuatro años, son las que se encuentran en mejor posición para romper por vez primera el techo de cristal.
El estudio, "El gran cambio generacional", en el que se han analizado 28.000 test psicométricos, evidencia el cambio de dinámica en los entornos de trabajo multigeneracionales en España, donde las personas nacidas durante el Baby Boom, de entre 50 y 68 años de edad, trabajan junto a los de la Generación X, de entre 35 y 49 años y a los veinteañeros de la Generación Y. Muestra un cambio en la naturaleza del liderazgo: las mujeres jóvenes tienen una posición ideal para destacar en la futura carrera por el liderazgo.
Las mujeres de la Generación Y son las primeras de la lista cuando se trata de ser "socialmente seguras", "orientadas al servicio", "organizadas" y "meticulosas", comparadas con sus iguales varones. Lejos de poseer habilidades de liderazgo tradicionales como la persuasión, confianza, extroversión, aportan una serie de habilidades completamente diferentes y más relevantes para el mundo empresarial de hoy y del mañana.
Estas habilidades las ayudarán a manejarse en un futuro en el que imperarán los datos y en el que los líderes tendrán que filtrar cantidades ingentes de información para convertirlas en decisiones significativas.
Las mujeres de la Generación Y han obtenido una puntuación más alta que los hombres de la Generación Y en organización (un 18% más), habilidades sociales (un 10% más), confianza social (un 12% más), altruismo (15%), optimismo (4%) y ambición (un 2% más).