Aunque en los últimos 20 años estas regiones han llevado a cabo importantes progresos hacia la liberalización y profundización de sus mercados financieros, el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que la mayor independencia de los bancos centrales, reducción de la dominación fiscal y mayor exposición a los mercados de capitales mundiales presionan para que un número creciente de estos países modernicen sus marcos de política.
En concreto, el organismo capitaneado por Christine Lagarde ha elaborado un estudio en el que describe los siete factores de los que depende la efectividad de estas políticas: mandato claro e independencia para conseguir objetivos; que la meta principal sea la estabilidad de los precios a medio plazo; y que ésta, al mismo tiempo, guíe las medidas y comunicación de la autoridad monetaria.
Asimismo, para concretar la política son necesarias una estabilidad macro y financiera; a la que se sume una operativa clara y efectiva en línea con el mercado y el sesgo de la propia política. Finalmente, se debe ser transparente en las expectativas a futuro e implementar una comunicación clara.
"La Comunicación con mayúsculas es clave. Ser coherente con la valoración del escenario, presente y futuro", afirma el estratega de Citi en España, José Luis Martínez Campuzano. Y destaca: "Como ven, el papel fue publicado el día 3 de diciembre. Casualidad que haya sido el mismo día de la última reunión del Banco Central Europeo (BCE)", cuya decepción aún resuena en los mercados.
Recordemos que Barclays recientemente advertía que más allá de que la economía y las commodities logren asentarse, la primera subida de tipos en Estados Unidos en casi una década, la escalada del dólar y la volatilidad relacionada con las dudas que aún planean en torno a China, marcarán la pauta en el año que comienza en los emergentes.