La caída de los precios de las materias primas ha golpeado el crecimiento económico de América Latina y el Caribe y exige repensar un modelo de desarrollo que sitúe el debate de la desigualdad como clave para ofrecer soluciones sostenibles. Por ello, la ONG Oxfam ha realizado un estudio alertando de los efectos que esto conlleva para su población en relación a la pobreza.
"América Latina y el Caribe logró una reducción de la pobreza en la última década a diferencia de otras regiones del mundo. Pero esta tendencia ya se ha roto y se están viendo cambios que ahondan la brecha entre ricos y pobres. Ahora que la economía no va a crecer al mismo ritmo en los próximos años debemos asegurar que repartimos mejor la renta y la riqueza. Si no lo hacemos, tendremos 200 millones de personas en riesgo de ser pobres de nuevo" afirma Rosa Cañete Alonso, coordinadora de la campaña IGUALES de Oxfam en América Latina y el Caribe.
Estas cifras son algunos de los cálculos que Oxfam presenta en su más reciente informe Privilegios que niegan derechos. Desigualdad extrema y secuestro de la democracia en América Latina y el Caribe, presentado en Lima. Con este informe, la organización hace un llamamiento a los gobiernos para que la reducción de las desigualdades (económicas, sociales y de poder) sean una prioridad política para la región, que persiste como la más desigual del planeta en el reparto de ingresos y tierra.
Gran desigualdad
El análisis realizado por Oxfam demuestra que la brecha de ingresos es escandalosa y que hay una concentración extrema de la riqueza, que limita el crecimiento y la lucha contra la pobreza. En Honduras, por ejemplo, un multimillonario ingresa anualmente 16,460 veces lo que gana una persona situada en el 20% más pobre de la población. En promedio, el ingreso anual de los multimillonarios latinocaribeños es 4,846 veces mayor que el ingreso de los más pobres en la región.