El coronavirus ha sido, sin duda, un cisne negro para los mercados. Un suceso que nadie esperaba y cuyo impacto es, todavía, difícil de conocer. “Realmente hasta que no pasen meses o semanas no vamos a saber la magnitud real que ha supuesto el virus para la economía mundial”, asegura Giuseeppe Ricotta, Senior Vice President y gestor/analista del equipo de inversión de Lazard Multi-Asset.
De hecho, el experto considera que la proyección dependerá de tres factores clave: la expansión del virus, la respuesta de los bancos centrales y la respuesta fiscal. Sobre lo primero, Ricotta asegura que es complicado saber cuándo se irá frenando el ritmo de contagios a nivel mundial. “El mercado espera que la vacuna esté lista para dentro de un año. Si por fortuna está disponible antes o si se encuentra un medicamento eficaz antes de lo previsto, podemos vivir un fuerte rally en los mercados. Pero, es muy incierto”, comenta.
La respuesta de los bancos centrales la considera “rápida” y “positiva” ya que han aumentado la liquidez del mercado y han puesto sobre la mesa planes de estímulos eficaces. Aunque, no descarta mayores ayudas en el futuro para paliar los daños económicos causados por el COVID-19. Finalmente, sobre la respuesta fiscal, que asegura que ha sido “muy notable en casi todos los países”, espera que tenga una respuesta para suavizar el impacto, pero no servirá como estímulo.
“En estos momentos estamos en una recesión, ese es nuestro escenario. Lo que es más incierto de pronosticar es cómo será la recuperación. En el mejor de los casos sería una recuperación en forma de V, aunque puede que sea en forma de U, lo que significaría que sería más lenta”, comenta Ricotta. Tampoco descarta este analista que el mercado pueda registrar recuperación en forma de W o, en el peor de los casos, de L.
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