Tras tres décadas creciendo a un ritmo medio del 10% anual, la economía china se enfrenta a una serie de retos que están comenzando a limitar de forma significativa su expansión.
Frente a un trasfondo de ralentización del crecimiento, las autoridades del gigante asiático se encuentran frente a una encrucijada: por un lado desean implementar la siguiente fase de su ambicioso programa de reformas, pero por otro deben velar por unos niveles de crecimiento compatibles con el mantenimiento del empleo nacional, la cohesión social y unas rentas crecientes.
Mientras tanto, en medio de todo el caos bursátil, el Ejecutivo chino ha decidido desembolsar un nuevo paquete de 5.000 millones de dólares para financiar a la petrolera estatal venezolana PDVSA. Nicolás Maduro, presidente de la república bolivariana, ha sido el que ha hecho el anuncio en su programa semanal, En Contacto con Maduro, que hizo la conexión desde China.
Otros 10.000 millones en camino
Por si su vinculación con la economía venezolana no fuera suficiente, China ha puesto en marcha un fondo de 10.000 millones de dólares. ¿La razón? Promover la cooperación industrial en la región, tal y como anunciaba este miércoles el Banco Popular de China.