Los expertos de Link Securities advertían a primera hora que "cualquier incremento en la tensión entre Atenas y sus acreedores o un retroceso en el precio del crudo pueden provocar ventas en los mercados en cualquier momento al haber muchos valores sobrecomprados". Pues bien, el petróleo vuelve a hundirse y las declaraciones en torno a Grecia se han sucedido una tras otra, apuntando a que, si bien, las posturas se han flexibilizado, el acuerdo está lejos…
El primer ministro, Alexis Tsipras, se ha reunido con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en Bruselas. A la salida de este encuentro, el líder heleno ha declarado que "aún no hay acuerdo con la Unión Europea (UE) pero vamos en la buena dirección" y ha puesto rumbo a Francia, donde ha "charlado" con el presidente François Hollande. En parís, el líder de Syriza ha reiterado que Grecia "no es una amenaza para Europa", mientras que el político galo ha hablado de encontrar una solución basada en la "solidaridad y la responsabilidad".
Por su parte, el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, ha mantenido un encuentro con el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. En declaraciones recogidas por AFP, el mandatario heleno ha calificado la conversación de "fructífera" y ha añadido que el intercambio de pareceres le da "aliento para el futuro". Tras esta "cita", llegará el turno de conversar con su homólogo germano, Wolfgang Schäuble, el jueves.
Por otra parte, el consejo de la autoridad monetaria de la Eurozona tiene que decidir si extiende la aprobación del 21 de enero de uso del ELA (provisión urgente de liquidez), válida para dos semanas y sujeta a estar en un programa de rescate. El equipo de análisis de Bankinter cree que esta concesión se hará in extremis y apunta a que el desenlace final será "una extensión de la deuda a plazos muy largos (¿50/80 años?) y carencia de intereses durante un periodo no despreciable, lo que implicará el canje de los bonos actuales por otros que contemplen las nuevas condiciones (ligados al PIB nominal, como pretende el Gobierno griego o cualquier otra alternativa)"
Así, concluyen "se evitará un default formal o estético y Grecia no saldrá del euro, aunque tardará todavía no menos de unos diez años en normalizar su economía debido, principalmente, a su baja competitividad relativa y al elevado fraude fiscal (que es lo que genera a corto plazo un problema recaudatorio)".