Un incontable número de empresas han sufrido los embates la crisis de 2008 y, las que sobrevivieron, se enfrentan ahora a una pandemia que pone en riesgo su viabilidad. La falta de fortaleza de las empresas se presenta como una de las razones de que no hayan podido superar esta coyuntura.
Asimismo, se requiere una estructura flexible que permita adaptarse a cada circunstancia. Un ejemplo de esto puede ser la implantación súbita del teletrabajo en las empresas españolas que, para evitar contagios, enviaron a sus empleados a trabajar a casa. No obstante, otras actividades no pudieron utilizar esa baza para continuar funcionando.
Lo que representa un reto mayor es adaptar la oferta de productos a las nuevas demandas del mercado, además de facilitar esa oferta en los canales que el consumidor demanda. Esos cambios han venido para quedarse, pero queda por ver si las empresas se han adaptado realmente a las nuevas circunstancias.
La consultora Cornerstone OnDemand pone el énfasis en las habilidades de los empleados para procesar estos cambios y adaptarse. En uno de sus últimos estudios llegaron a la conclusión de que dichas habilidades son las que consiguen que una empresa sea resiliente tanto en periodos de expansión como en crisis.
Según ese informe, existe un desajuste entre las expectativas de los empleados y del empleador con respecto al aprendizaje. 9 de cada 10 dirigentes empresariales creen que pueden ayudar a mejorar las habilidades de sus empleados porque saben que son una pieza clave para el éxito.