“El desarrollo web era algo que me interesaba mucho de pequeña. Tanto es así, que empecé a crear mis propias páginas web con 14 años y, de hecho, esta fue una de las razones por las que decidí estudiar Ingeniería Informática”. Con estas palabras, Marta Fonda narra sus primeros pasos en el sector tecnológico. Su padre le abrió las puertas de las matemáticas y su madre le inculcó que su género nunca sería un impedimento para llegar a donde ella se propusiera.
No obstante, este proceso no siempre ha sido fácil. En una charla con DIRIGENTES no duda al afirmar que España todavía está por detrás en materia de igualdad y asegura que durante su etapa profesional ha recibido varios comentarios discriminatorios. Por ello, destaca la importancia de la celebración de encuentros como Women in Tech Week, cuya organización, por parte de Ironhack, representa una “oportunidad única para encontrar ese referente o convertirte en el de otra mujer que te necesita”.
Después de terminar sus estudios y comenzar su carrera profesional se marchó a Estados Unidos. ¿Por qué decidió dar este paso?
Cuando acabé la universidad decidí estudiar un bootcamp de desarrollo web para aprender buenas prácticas y entender mejor el ecosistema emprendedor y, gracias a Ironhack, empecé a trabajar en mi primera startup. En ese momento, en España no había un gran ecosistema emprendedor. Había varias startups, pero ni punto de comparación con todas las que hay ahora y los recursos a nivel de inversión eran bastante limitados.
Cuando me salió la oportunidad de formar parte de un proyecto en Silicon Valley, llevaba solo un año y medio trabajando como desarrolladora, pero no lo dudé ni un segundo. Estar rodeada de gente que quería cambiar el mundo innovando me cambió la vida. Por supuesto, Silicon Valley no es perfecto, pero es una oportunidad única de aprendizaje y de seguir evolucionando en mi carrera.
