Comienza lo que podríamos llamar el inicio de la campaña de Navidad con el denominado Black Friday, el viernes negro – al que luego seguirá el Cyber Monday – que caracteriza las compras en Estados Unidos tras el celebrado día de Acción de Gracias y que ya, exportado al resto del mundo y por supuesto a España, supone el inicio de la temporada de consumo, la más importante del año para muchos comercios físicos y online.
Pero de momento, con la inflación a niveles del 7,3% en octubre, que a pesar de su corrección desde los máximos del verano nos devuelve a niveles de febrero pasado, la desaceleración económica en ciernes de la que la ciudadanía es consciente y tras acudir al ahorro embalsado durante la pandemia, las previsiones indican que podría reducirse el consumo frente a los niveles del pasado año.
Situación del consumo en España
Dice BBVA Research que la posición de partida no es la más adecuada, ya que indica, el consumo privado es el principal responsable de la ralentización del crecimiento. Y apunta a varios factores que indican esa desaceleración. Entre ellos, la pérdida de la capacidad adquisitiva de los hogares: con el mismo dinero compramos menos y se nota.
También por la subida de tipos, que encarece la financiación. Aduce además el repunte de la incertidumbre, con perspectivas a la baja que hablan incluso de recesión técnica a la espera de los dos próximos trimestres, que los expertos señalan a la baja. Y a eso se suma las restricciones de oferta, que dice el servicio de estudios de la entidad, condicionan la recuperación del gasto.
A esto se suma la foto de la situación actual de la Anged, la Asociación de Grandes Empresas de Distribución que, en su barómetro de noviembre, pone sobre la mesa como está el comercio en cifras: con caída del volumen en septiembre al 1,2% internanual, mientras todavía se queda un 4,5% por debajo de los niveles pre-Covid. Con recortes en alimentación del 1%.