El Ibex 35 vuelve a moverse en su horquilla habitual al alza empujado por las cotizadas de mayor ponderación, aunque sigue sin despejar la confusión que se ha generado en el plano geopolítico. Ni la campaña de resultados empresariales sirve como excusa, hasta el momento, para un empuje al alza hacia los 10.000 puntos. Veremos en las próximas jornadas.
En las piezas del tablero, en la escena más inmediata, nos encontramos con la reunión que mantuvieron ayer Donald Trump y Jean-Claude Juncker, que tuvo un final más esperanzador del que cabía esperar. Durante el día de ayer, corrieron informaciones pesimistas. El Presidente norteamericano, a través de twitter, retaba a Europa a que se eliminaran todos los aranceles por ambas partes. También se filtraba que la Unión Europea tendría ya planeados aranceles por valor de 20.000 millones de dóalres contra productos provenientes de Estados Unidos. Además, The Washington Post avanzaba una información diciendo que los asesores de Donald Trump pensaban que pondría aranceles a la importación de coches. El sector automovilístico fue uno de los más castigados por este motivo. Además, General Motors, en su publicación de resultados, advirtió del daño que le puede generar los aranceles norteamericanos a la importación de aluminio y acero.
Sin embargo, poco antes de que cerrase Wall Street, surgió la noticia de que parecía que había avances en las negociaciones. Donald Trump declaró que existía una «nueva fase» en las relaciones, y aseguró que se «resolverán» las tarifas al acero y el aluminio, y una congelación de la amenaza de aranceles a los coches.
Desde Alemania, miembros del Gobierno minimizaron la figura de Donald Trump, al señalar que EE.UU. es mucho más grande que la Casa Blanca. El instituto IFO alemán apuntó a que el crecimiento de la economía alemana está siendo apoyada por la construcción y el sector de servicios, aunque el comercio y la industria están más débiles. Añadieron que la política de comercio de Donald Trump y la crisis de gobierno en Alemania han aumentado la incertidumbre en las empresas.
Con esto, los futuros de la soja subieron un 2% inmediatamente. Este producto está entre los que China incluyó en sus medidas de reciprocidad contra la subida de aranceles de EEUU hacia sus productos. Y de esta forma, parece que la intensidad de la guerra comercial que Trump ha decidido montar contra prácticamente todo el resto del mundo, se desplaza ahora hacia China.