Portocolom es una de las EAF más grandes del mercado nacional pero lo que les distingue es su especialización sostenible, ¿no?
En efecto somos la quinta o sexta EAF más grande de España, pero estamos en proceso de transformación en Agencia de Valores, con la autorización ya de la CNMV. Creemos que es un paso natural dado el volumen que tenemos y persigue también dar una mejor respuesta a lo que estamos haciendo. En efecto, lo que nos distingue del resto es nuestra propuesta diferencial por la que el 100 por 100 de los activos actuales bajo asesoramiento y los futuros se invierten bajo criterios sostenibles, desde lo más sencillo (exclusiones) a lo más complejo: la inversión de impacto en activos ilíquidos con un efecto transformador. Vimos la tendencia que existía fuera y la necesidad de tener en España un ente que asesorase desde el convencimiento en esta materia y que tuviese un carácter de independencia. Por tanto, lo que nos diferencia es centrarnos 100 por 100 en sostenibilidad, creo que los primeros que lo hemos hecho, y el foco de cliente.
Asesoran clientes, carteras personales pero también a fondos de inversión de sesgo sostenible…
Históricamente, Portocolom tenía pocos clientes con gran patrimonio (fundamentalmente instituciones religiosas, fundaciones, mutualidad…) y, con esta especialización sostenible, hemos abierto un poco la puerta a cliente de banca privada tradicional con patrimonios elevados y al cliente institucional, de manera que asesoramos, por ejemplo, a los dos fondos de Bankia que tienen carácter sostenible.
¿Por qué han dado el paso de trabajar con una metodología?