La empresa china China General Nuclear tendrá una participación del 33% en Hinkley Point C en Somerset, junto con el grupo energético francés EDF, a cambio de dirigir el proyecto en Bradwell, Essex. Frente a los que ven con malos ojos que Reino Unido no tenga la total potestad dentro la construcción, el gobierno de Theresa May aprovechó para recordar que tendrá el control total sobre la inversión extranjera sobre una "infraestructura crítica".
25.000 puestos de trabajo
La construcción de la planta corre a cargo de la empresa EDF, cuyo presidente ejecutivo, Jean-Bernard Lévy, subrayó ayer como la decisión del gobierno británico se enmarca dentro del relanzamiento de la energía nuclear en Europa. En total, creará más de 25.000 puestos de trabajo y China invertirá unos 6.000 millones de libras.
"El gobierno británico tendrá una participación especial en todos los futuros proyectos de nueva construcción nucleares. Esto nos asegurará que en las construcciones en las que están en juego importantes intereses, no podrán ser vendidos sin el conocimiento o consentimiento del gobierno", anunciaron ayer desde el Ministerio de Comercio británico.
Con el nuevo acuerdo, Downing Street será capaz de bloquear la venta de la participación mayoritaria de EDF, es decir, dos tercios. El gobierno también tendrá un especial o "acción de oro" en todos los futuros nuevos proyectos nucleares. Sin embargo, no hay ninguna mención específica a los planes de China para diseñar y construir su propio reactor en Bradwell. Así, fuentes cercanas a la compañía dicen que van a seguir adelante con sus planes.