El mercado no está viviendo su mejor año, ni mucho menos. Son muchas las incertidumbres y los riesgos que se otean en el horizonte de aquí a finales de año y, especialmente, de cara a 2023. Pero, entre todos esos factores que pueden generar mayores caídas en las bolsas y complicar la situación económica mundial, hay cinco que destacan por encima del resto. Estos son los 5 principales riesgos que amenazan al mercado.
La inflación
Con una inflación del 8,3% en Estados Unidos y del 9,1% en la Eurozona el riesgo se explica por sí mismo. Ahora bien, lo que complicaría la situación es que la inflación continúe sin bajar, tal y como espera el mercado que haga en los próximos meses. “Todos deseamos que en los próximos meses se intensifique la moderación del crecimiento de los precios hacia tasas menos dañinas, y hay motivos para que esta desaceleración se produzca, no obstante, el crecimiento de los precios continúa sujeto a factores difíciles de controlar y de predecir”, señala Santiago Martínez Morando, responsable de análisis económico y financiero de Ibercaja.
Bancos centrales
Este segundo riesgo va íntimamente ligado con el primero, y es que en caso de que la inflación siga sin moderarse, los bancos centrales seguirán dando una respuesta ‘hawkish’ lo cual provoca que haya mayores riesgos de recesión, o de una recesión más grave. Por el momento, el mercado espera nuevas subidas de tipos tanto por parte del BCE como de la Fed. Sin embargo, el escenario actual es el de unos tipos del 1,75% en la Eurozona a finales del 2022 y de un máximo del 4,9% en Estados Unidos. Unas subidas mayores causarían mayores problemas.
Crisis energética
El tercer riesgo también está estrechamente ligado con los dos anteriores. Se descuenta un invierno complicado en Europa, sin embargo es un escenario muy impredecible y que podría agravar más el escenario inflacionista y las políticas de los bancos centrales.
“Europa se prepara para el invierno alejándose del gas natural ruso. Esto incluye gasoductos alternativos, la importación de gas natural licuado (GNL) de otros continentes y el llenado de su capacidad de almacenamiento (actualmente al 88%). Pero, aunque Europa está logrando alejarse de su dependencia del gas natural ruso, las fugas muestran la vulnerabilidad de la infraestructura de gas natural de la que dependen la economía y el bienestar de Europa”, explica Jakob Westh Christensen, analista de los mercados nórdicos de eToro.