Euroescépticos hay relativamente pocos en los Balcanes, la mayoría de las personas en Croacia, Eslovenia, Serbia o Macedonia apuestan además por el euro como símbolo de bienestar. España no está muy presente en la región como actor económico, pero aun así su imagen es más bien positiva, conocida sobre todo por sus últimos éxitos en el deporte: “Los españoles son muy fuertes en casi todas las disciplinas y esto no es de subestimar. El deporte tiene un factor de unión y transmite muchos valores importantes”, dice Danilo Türk, Presidente de Eslovenia entre 2007 y 2012. Desde este enero Türk lidera la “World Leadership Alliance – Club de Madrid”, una ONG de élite de antiguos jefes de estado de todo el mundo. En una entrevista con Dirigentes relata que la organización fue formalmente constituida en 2002 a raíz de la “Conferencia sobre Transición y Consolidación Democráticas”, celebrada en 2001 en la capital española. Mientras los presidentes españoles entran automáticamente en el club estando la sede en Madrid, otros solamente pueden hacerlo por invitación. Entre los 100 miembros electos están Michelle Bachelet de Chile, Bill Clinton, Carl Bildt de Suecia y Alain Juppé de Francia.
Ayudar a activar inversiones europeas en los Balcanes
El “Club de Madrid”, ubicado en la calle Mayor, se financia con fondos privados y públicos y lleva a cabo programas de desarrollo y democratización. Los Balcanes sin duda lo necesitan urgentemente porque, a pesar de la integración de Eslovenia y Croacia en la UE y el ingreso de Montenegro y Albania en la OTAN, la región no es políticamente estable. Un ejemplo de ello es la disputa sobre la demarcación fronteriza terrestre y marítima entre Eslovenia y Croacia. Otros ejemplos son las tensiones políticas internas en Bosnia, Albania, Montenegro, Macedonia del Norte y en el principal país de la región, Serbia dónde la gente se manifiesta contra el autoritarismo del gobierno lo que se ha contagiado a Albania y Montenegro. Aun así, los Balcanes quieren seguir con el proceso de adhesión e integración en la UE. Türk no puede intervenir directamente en los procesos en su nueva función, porque el “Club de Madrid” intenta ser imparcial en problemas nacionales o regionales. Esto cuenta también ante conflictos complicados como el de Cataluña, “aún está claro que el derecho de autodeterminación no vale para todo, tiene una aplicación final muy específica dependiendo del estatuto político final”, dice el jurista que ha optado en 2016 al puesto de secretario general de Naciones Unidas, pero su candidatura quedó en el segundo lugar después de António Guterres.
Danilo Türk durante la entrevista con DIRIGENTES
Türk quiere convertir el “Club de Madrid”, durante sus dos años de mandato, en un interlocutor importante para la UE y ayudar a reactivar el enfoque en los Balcanes, su región patria, dónde todavía hay poca inversión europea y todavía menos española. En los medios de comunicación en España se habla poco de esta región que parece muy lejos para los españoles porque casi no existe cubertura mediática, a pesar del insuficiente respaldo económica en la región y los conflictos y manifestaciones que hay también ahí. Con el silencio de toda Europa, Rusia ha revitalizado sus vínculos con Serbia y China, vía inversiones millonarias, ha multiplicado su poder político en toda la región. Además, los países del Golfo y Turquía también han ampliado su influencia vía inversiones, especialmente en Bosnia.
Los Balcanes representan muchas oportunidades económicas
Türk, un hombre alto y elegante, advierte: “Necesitamos urgentemente inversiones en infraestructuras, en ferrocarril, carreteras y también en conductos de gas”. El experto en derecho internacional invita también a las empresas españolas a invertir y recuerda a Alemania que tiene que poner en práctica lo acordado en la cumbre y en el así llamado proceso de Berlín 2014: “No es culpa de la canciller Angela Merkel pero, desde entonces, no ha pasado mucho”, reconoce Türk que también admite que la crisis de los refugiados ha frenado el proceso de apertura a los Balcanes. La minicumbre en Berlín el año pasado concluyó con el habitual llamamiento a completar la normalización de relaciones entre Serbia y Kosovo y la promesa de una perspectiva europea para la región. Sin embargo, ni la UE, ni Alemania, ni Francia tienen nada que ofrecer.