Está fuera de toda duda que los nuevos operadores financieros digitales han irrumpido en el terreno bancario con fuerza. Han mostrado que hay alternativas para gestionar el negocio y, fruto de ello, estos operadores obtuvieron resultados «significativamente mejores» que los bancos tradicionales.
Un informe de Accenture muestra que los bajos tipos de interés y el hecho de que la oferta de los bancos es muy similar «está erosionando lentamente la cuota de los bancos en el PIB». Así lo señala Michael Abbot, máximo responsable de banca de la consultora.
Con estos datos, la banca tradicional española puede aprender de los nuevos operadores o quedarse quieta. En sus manos está optar a 14.000 millones de euros en ingresos adicionales para 2025.
Se calcula que los ingresos pueden incrementarse en 16.000 millones hacia esa fecha, pero si «copian» los modelos de los nuevos actores pueden conseguir 30.000 millones, hasta rozar los 90.000 millones de euros.
¿Cuáles son las opciones? En primer lugar, existe el modelo de integración vertical, que integra la venta de los productos propios de cada entidad, si bien también se distribuyen productos de terceros y se suministran activos como la tecnología.

