Los precios de los carburantes vuelven a ser un nuevo quebradero de cabeza para la ciudadanía y los transportistas profesionales. Acaban de marcar un nuevo máximo histórico en España y eso significa, de facto, que el coste de la gasolina y el gasóleo ya supera los niveles a los que estaba antes de la puesta en marcha de la bonificación, incluyendo la que aplican las gasolineras. El coste absorbe, por tanto, todo lo subvencionado.
Mientras, se estudian las posibles fórmulas para ampliar, tal y como aseguró el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, las bonificaciones en este momento crítico de precios, a una semana apenas de que expiren las medidas, el próximo 30 de junio. El sábado aprobará el nuevo Real Decreto con las nuevas disposiciones que todavía se están concretando.
El coste real "se come" la bonificación del Gobierno
Cuando entró en vigor la medida de bonificación de los carburantes, con 15 céntimos por parte del gobierno y 5 más de las petroleras de forma obligatoria, el precio de la gasolina rozaba los 1,82 euros. Ahora mismo supera de media los 2,141 euros, aunque ya se paga superando los 2,20 céntimos en muchos lugares. En el caso del gasóleo, ocurre lo mismo. Costaba en abril casi 1,84 euros y ahora está por encima de los 2,07 euros por litro de media.
Las bonificaciones, por tanto, ya ni subsidian el precio, por encima de los 32 céntimos en el aumento, que incluso se comen las medidas adicionales de las gasolineras que, en la mayoría de los casos, completan hasta los 30 céntimos de euros por litro, el menor coste.
Y es que la gasolina ha más que doblado su precio desde hace un año, con un incremento de su coste del 56% mientras que el diésel es un 65% más caro. Ese encarecimiento ha ganado vigor desde que el pasado 24 de febrero Rusia invadiera Ucrania. Desde ese momento el encarecimiento de los combustibles se ha disparado por encima del 30%.