El economista jefe de BNY Mellon Investment Management, Shamik Dhar, ofrece una visión general de los principales vientos en contra y de cola para los mercados mundiales en el cuarto trimestre de 2021, así como una actualización del posicionamiento de la cartera a la luz del creciente riesgo de inflación, las presiones de la cadena de suministro y los diferentes niveles de recuperación económica.
Los cuatro escenarios posibles
En el primero de los casos, la mayor probabilidad, con un 40% está en una recuperación sana y continuista. En este escenario se alcanza la inmunidad colectiva mundial durante el próximo año. Aunque la demanda reprimida y el impacto retardado de los estímulos siguen siendo sustanciales, el crecimiento es más lento hasta principios de 2022, pero retoma el impulso una vez que los temores del delta y los problemas de suministro disminuyen. El crecimiento es más fuerte en los países con un rápido y amplio despliegue de vacunas y las recuperaciones en Europa y los mercados emergentes cobran impulso. La presión inflacionista coincide con las estimaciones del mercado y de la Fed y se enfría durante 2022.
El segundo escenario tiene una probabilidad de ocurrencia del 25%, al igual que el tercero, y tendría como protagonista el sobrecalentamiento. El experto señala que en este escenario, “los efectos retardados del estímulo fiscal y monetario son grandes e impulsan una economía ya en auge. La oferta no puede seguir el ritmo de la demanda, ya que los puestos de trabajo no se ajustan bien a los trabajadores disponibles, mientras que los cuellos de botella de la oferta duran más de lo previsto”, comenta. Por su parte, la inflación seguiría siendo elevada y la Fed comenzaría a reducir su ritmo en el cuarto trimestre, pero retrasa las subidas de tipos gracias a su marco de objetivos de inflación media y a sus objetivos de desempleo.
En el tercer escenario que valora Shamik Dhar, la Fed sería la principal protagonista. Así pues, se endurecería la política monetaria mucho antes de lo que los mercados esperan actualmente. La Fed sorprendería al mercado con subidas de tipos en la primera mitad del 22, seguidas de ventas de activos en la segunda mitad del 22, inmediatamente después de que el tapering haya terminado. Se produce una versión del «taper tantrum», ya que los rendimientos suben de forma pronunciada.
Por último, con una probabilidad del 10%, la variante Delta y el aumento de los casos del virus obligaría a tomar nuevas medidas restrictivas. “En general, el crecimiento mundial sigue siendo lento y la inflación es baja, ya que la recuperación mundial está desincronizada. La política monetaria y fiscal sigue siendo acomodaticia, y las primas de riesgo del mercado siguen siendo elevadas ante la creciente incertidumbre y volatilidad”, asegura el economista jefe de BNY Mellon.