El optimismo parece regresar a las bolsas americanas que vuelven a marcar máximos históricos en los principales índices bursátiles. De esta manera, se consolida la tendencia alcista nacida en 2009, que todavía no ha sufrido una corrección, aunque sí importantes caídas como las vividas durante los meses de marzo y de abril del año pasado o las de finales de 2018. Sin embargo, hay algunos datos que invitan a la prudencia.
Por ejemplo, el índice que mide la euforia o el pánico en el mercado se encuentra en su pico máximo. Al mismo tiempo que el 95% de las acciones del S&P 500 se encuentra por encima de su media móvil de 200 sesiones, algo que no se veía desde noviembre de 2009. Esto indica un excesivo sentimiento de euforia en el mercado.
Al mismo tiempo, y tal y como indican en Bank of America, nunca ha entrado tanto dinero en renta variable como hasta ahora. En los últimos cinco meses se han registrado entradas por 569.000 millones frente a los 452.000 que entraron en los últimos doce. Tanto es así, que el 63,6% de los clientes privados tiene exposición en renta variable. Si bien este fenómeno se explica por el notable incremento de la masa monetaria de la Reserva Federal, que se encuentra también en sus máximos.
De igual manera, el indicador conocido como de Warren Buffet, que mide la capitalización de las compañías con lo que se genera en el mercado, también se encuentra en máximos. Esto indica una sobrevaloración del mercado. Actualmente un 88% de las acciones está por encima del promedio histórico, un registro que nunca se había dado.

