Es una incógnita cuándo dará un respiro la pandemia, pero lo que los expertos dan por seguro es que lo hará. Lo que añade incertidumbre es la percepción de que España ya contaba con ciertos desequilibrios en su estructura económica, por lo que aún tiene tareas por hacer para que el tejido productivo se fortalezca y pueda aprovechar la recuperación del consumo.
En una jornada organizada por la Asociación de Periodistas de Información Económica, la Universidad de Alcalá de Henares y el Observatorio de Realidad Financiera, varios analistas observaron los retos de la economía nacional. El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, advirtió de que esta crisis está teniendo un impacto desigual: «Las empresas pequeñas lo están pasando peor en facturación y empleo».
En ese aspecto, Arce cree que pueden darse «consecuencias desiguales duraderas». No obstante, el representante del Banco de España puso el foco sobre la situación que viven los jóvenes que, tal y como señala, también fueron los más perjudicados de la anterior crisis. «El sistema educativo español no prepara a los estudiantes para un trabajo acorde a sus aptitudes», reflexiona, por lo que ve como prioritaria una reforma educativa.
En concreto, Arce apuesta por «adaptar los currículums académicos a las necesidades del mundo empresarial». A la incapacidad descrita por Arce para que la Universidad ayude a los jóvenes a incorporarse al mercado laboral, se añade otra situación característica de la estructura económica española: «Los jóvenes están sobrerrepresentados en las industrias más afectadas por la pandemia».
La conclusión del experto es que se dan condiciones para que en España se dé un uso excesivo a los contratos temporales que, precisamente, afectan más a la población joven. Dadas las circunstancias, España y Francia son los países en los que este colectivo destina más ingresos al alquiler, por encima del 30%. A pesar de esa situación, el alquiler representa «prácticamente la única alternativa habitacional».