Hasta la fecha, lo único claro es que los ataques del último fin de semana a instalaciones de la petrolera estatal saudí Aramco han supuesto “la mayor interrupción de producción de petróleo jamás vista”, como recuerda Mati Greenspan, analista senior de eToro. Y, en efecto, estamos hablando de una retirada del mercado de unos 5,7 millones de barriles diarios, aproximadamente el 5 por ciento de la oferta mundial. Lo que está menos claro es qué efectos reales puede tener en los mercados globales y en los diferentes activos: todo va a depender de los derroteros que tome esta nueva crisis geopolítica, de su duración y su alcance. Es decir, el problema está en que el conflicto en Oriente Medio suba de nivel.
Susto o mayor prima de riesgo
Remi Olu-Pitan, gestora de multiactivos de Schroders, entiende que este ataque aislado “no es excesivamente perjudicial para los mercados petrolíferos, ya que existen suficientes reservas de petróleo en todo el mercado mundial. Además, el excedente de producción de la OPEP y de otros productores podría compensar este déficit”. Sin embargo, sí que deja claro que el incidente pone de manifiesto “la fragilidad de la infraestructura de producción de petróleo de Arabia Saudí y el mayor riesgo de que nuevas tensiones geopolíticas en la región del golfo puedan tener un impacto mucho más generalizado en el suministro de petróleo en el futuro”.
Para Esty Dwek, head of Global Market Strategy DNCA ( de Natixis IM), “el precio del petróleo será más elevado a partir de ahora que en los últimos meses, pues se pondrá en precio una prima de riesgo geopolítico que hasta el momento se había ignorado”. Aunque confía en que no se trate de un repunte sostenido, dado que “la producción de shale oil continuará equilibrando los precios a medio plazo”.
En una línea similar se mueve también Michel Salden, Senior Portfolio Manager de Vontobel Asset Management. “Si los saudíes son capaces de restablecer la producción completa en pocos días ( de momento esperan recuperar la capacidad total de bombeo a finales de septiembre), la actual subida de precios desaparecerá y sólo se verá como una prueba de tensión sobre la volatilidad de los mercados energéticos”. De lo contrario, “si esta interrupción resulta ser de más largo plazo, comenzará a tener efectos sobre el crecimiento mundial y conducirá a un escenario de estanflación de la economía mundial”.