Los rebrotes empañan las perspectivas de los dirigentes españoles. Según un informe elaborado por la consultora Kaizen Institute, el 43% de las empresas no cuenta con recuperar la actividad habitual al menos hasta finales de 2021. En el anterior barómetro, más de ocho de cada diez preveía seguir como antes del estado de alarma en menos de doce meses, lo que muestra que las expectativas del tejido empresarial español se han reducido con el aumento paulatino de los contagios en España. Apenas una quinta parte de los entrevistados confía en retomar el flujo habitual antes de acabar el ejercicio.
“Con el paso de los meses las empresas van siendo conscientes de las dimensiones de la recesión y ven cada vez más lejana la recuperación, por lo que están implantando planes de adaptación y acelerando sus estrategias de innovación”, precisa el director de Kaizen Institute España, Borja Iglesias, quien también alerta de que el escenario económico más probable es el de una crisis que se prolongará de uno a cinco años.
Cabe destacar que la presentación de la nueva actualización del informe fue publicada antes de la imposición de la cuarentena forzosa para las personas que retornen desde España a determinados países y la recomendación de muchos otros de no hacerlo, por lo que las perspectivas pueden haber caído aún más.
En este contexto, el citado documento recoge la gestión de las empresas en la nueva normalidad en el que predominan el ajuste de los presupuestos, la reducción de costes y el fomento del ahorro. En este sentido, un 37% sopesa llevar a cabo reducciones de plantilla en los próximos meses y casi la mitad han paralizado sus planes de inversión y un 14% los ha pospuesto a 2021.
Todo ello en un escenario marcado por el “malestar” que han generado entre el tejido patrio las medidas impulsadas por el Gobierno en materia económica para mitigar el impacto de la crisis sanitaria. En abril, casi la práctica totalidad (93%) consideraba que estas “no eran suficientes”. Ahora la preocupación se centra en la “previsible” subida impositiva para las clases medias y el “encarecimiento” del mercado laboral.