El Banco Central Europeo se ha reunido ante la mirada atenta del mercado, que esperaba una ligera revisión del Programa de Compras de Emergencia (PEPP) activado durante la pandemia. El plan que está dotado con 1,8 billones de euros estaba realizando compras por valor de 80.000 millones mensuales. Sin embargo, este ritmo se reducirá en el último trimestre, aunque no se ha especificado en cuánto. «Sobre la base de una evaluación conjunta de las condiciones de financiación y de las perspectivas de inflación, el Consejo de Gobierno considera que pueden mantenerse unas condiciones de financiación favorables con un ritmo de compras netas de activos en el marco del PEPP ligeramente inferior al de los dos trimestres anteriores”, aseguraba la entidad central.
Junto con el Banco Central de Australia, el BCE es el segundo banco importante que ha anunciado una reducción en la compra de activos recientemente. Sin embargo, los expertos aseguran que no se puede calificar de ‘tapering’ a lo que va a hacer el BCE, sino más bien de recalibración o ‘tapering dovish’. “A pesar de la modesta reducción del ritmo de compras del PEPP, el BCE seguirá siendo muy acomodaticio durante un largo tiempo, ya que es poco probable que se den pronto las condiciones para una subida de tipos”, asegura Konstantin Veit, gestor de carteras, PIMCO.
Para Silvia Dall’Angelo, economista senior, en el negocio internacional de Federated Hermes, la mejora significativa de las perspectivas económicas y la relajación de las condiciones de financiación desde la reunión de junio han justificado la reducción moderada del BCE en el día de hoy. De hecho, “el PIB del segundo trimestre sorprendió significativamente al alza, mientras que la relajación de las condiciones financieras desde la anterior reunión de junio debería seguir apoyando el crecimiento en el futuro”, sostiene.
Desde BlackRock, aseguran que esta decisión no se puede catalogar de una decisión de reducción, como subrayó la presidenta del BCE, Lagarde, durante la conferencia de prensa, sino de una decisión operativa, dadas las condiciones de financiación más favorables que existen actualmente. “Las compras de activos del BCE parecen haber llegado para quedarse, ya que el nuevo marco político prepara el camino para una política monetaria más relajada durante más tiempo en la zona del euro”, afirma Elga Bartsch, responsable de investigación macroeconómica del BlackRock.
Estas decisiones, pues parece que parten de la idea de la recuperación económica que se está registrando. De hecho, el Consejo sostiene que se habrá recuperado los niveles de actividad anteriores a la crisis a finales de 2021. El mensaje macroeconómico fue positivo, ya que en 2021 se espera un crecimiento del 5% y del 4,6% para 2022. En cuanto a la inflación, se considera transitoria, con cuellos de botella en la oferta e interrupciones por la crisis del Covid, que situarán la inflación en el 2,2% en 2021, retrocediendo hasta el 1,7% en 2022.