«En la crisis anterior, el sector exterior español emergió como el motor de la recuperación económica», defiende Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores. Los datos sostienen sus impresiones, pues España pasó de exportar 186 mil millones de euros en mercancías en 2010 hasta alcanzar un récord histórico en 2019, cuando las exportaciones superaron los 290 mil millones.
Los empresarios exportadores temen que esa tendencia no solo no vaya a continuar, sino que con los productos españoles pierdan su sitio en el mundo por culpa de la pandemia. En el segundo trimestre del año, las exportaciones españolas de mercancías se redujeron un 27,7%, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio.
Esta caída es aún más preocupante si se tiene en cuenta que la Organización Mundial del Comercio cifra en un 18,5% el desplome del comercio a nivel mundial durante esos mismos meses. No obstante, la caída se moderó en junio, cuando el descenso se redujo al 9,2%.
La secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez, explicó hace unas semanas que estos descensos se explican «por la incidencia de la pandemia a nivel mundial». Además, trató de exponer un punto de vista positivo, al decir que «el descenso de los flujos comerciales (…) afecta menos a las exportaciones que a las importaciones, lo que permite reducir el déficit comercial». En ese sentido, la fortaleza de las compañías españolas les permitirá aprovechar la recuperación del comercio internacional.
Pero lo cierto es que las exportaciones se redujeron un 15,8% en la primera mitad del año, mientras que las importaciones sufrieron un impacto negativo del 18,8%, en coherencia con lo que explica Méndez. Eso significa que este año las ventas de las empresas españolas al exterior alcanzan los 124.100 millones de euros, frente a los 147.408 millones del año pasado.