El radar de las elecciones brasileñas ya se ha activado para los inversores globales. Según Claudia Calich, responsable de mercados emergentes del equipo de renta fija minorista de M&G, no solo porque el país es la octava economía más importante del mundo, por delante de Italia y Canadá, sino también «porque en estos tiempos convulsos para los mercados emergentes un resultado imprevisto o perjudicial para el mercado podría conllevar más volatilidad para toda la clase de activo».
El experto señala que tras la reciente ola de ventas en Turquía y Argentina, el ámbito de los mercados emergentes «se encuentra en una situación delicada y podría verse especialmente afectado por lo que le ocurriera a la principal economía de Latinoamérica».
¿Cuál es la situación actual?
Hace poco se produjo un giro inesperado en las elecciones tras el apuñalamiento del candidato presidencial Jair Bolsonaro, que actualmente se está recuperando y seguirá participando en la carrera electoral. Con todo, el trágico acontecimiento comportó una subida de los activos brasileños al considerar los inversores que el líder de extrema derecha ahora podría tener más posibilidades de hacerse con la victoria.
La respuesta positiva no se produjo tanto porque los inversores compartan su opinión, como por la posibilidad de que ahora el candidato gane algunos votos por compasión, lo que reduciría la popularidad de los líderes de extrema izquierda, que en general, apunta Calich, «no suelen gustar a los mercados». El real se revalorizó y el coste para proteger la deuda soberana contra impagos (CDS) «se devalúo tras el ataque a Bolsonaro», y también después de que un tribunal dictaminara que el expresidente de izquierdas Lula da Silva, actualmente encarcelado, «no podía presentarse a las elecciones».