La subida del oro ha llamado mucho la atención de los inversores, la revalorización de casi un 20% hasta el mes de agosto, no ha pasado desapercibida. El impulso viene marcado por las perspectivas de clara desaceleración económica, factor que provoca una trasparente demanda de oro como activo refugio. También las expectativas de menores tasas de interés que produciría un impulso de la inflación, incentiva el interés inversor sobre el oro.
Otros metales preciosos también están ganando peso, ya que para la percepción de muchos inversores la oportunidad del oro parece haberse escapado. Esta circunstancia abre la puerta a activos que actualmente están más baratos, siendo los más a tener en cuenta la plata y el platino seguidos muy de cerca por el paladio.
El nerviosismo de los inversores ha beneficiado claramente a estos activos, siendo la demanda de oro la más importante. Por ello ahora se buscan activos que en las mismas circunstancias que se están dando dentro del mercado, salgan beneficiados y tengan un claro descuento en lo que a valor se refiere. Esta circunstancia ha llevado a la plata y al platino a superar el interés inversor frente al oro.
Las perspectivas sobre el precio de todos los metales preciosos siguen siendo optimistas y las previsiones están muy por encima de las cotizaciones que muestran actualmente los metales preciosos.
La relación oro-plata sigue por encima de la media, dejando espacio para mayores ganancias dentro de la plata, actualmente con una onza de oro se puede comprar un 23% más de plata que lo que establece la media de los últimos 10 años, lo que elevaría la posibilidad de que el diferencial se estrechara, con un encarecimiento de la plata, ya que la posibilidad de un abaratamiento del oro parece menos probable.