El índice de volatilidad, llamado VIX, se ha disparado un 24% en las últimas horas y se encuentra en máximos de los últimos seis meses. El motivo de este fuerte aumento se encuentra, como no podía ser de otra manera, en la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
El presidente Trump anunció la futura introducción de un impuesto del 10% sobre las importaciones de productos chinos por valor de 300.000 millones de dólares no gravados todavía. A diferencia de los impuestos anteriores, que afectaban principalmente a los bienes de capital y a los productos semielaborados, esta última medida gravará principalmente los bienes de consumo. Por lo tanto, esta vez, el efecto de los impuestos será mucho más perceptible para el consumidor estadounidense.
El lunes por la mañana, el gobierno chino informó que las empresas controladas por el Estado dejarían de comprar productos agrícolas estadounidenses y, además, permitió que su moneda se depreciara frente al dólar. El yuan ha cruzado el umbral psicológico de 7 dólares, un nivel que no se había alcanzado en más de 10 años. Esto marca una escalada significativa en la guerra comercial.
Los inversores se van a los activos refugio
Todos los mercados sufrieron descensos significativos, después de que el S&P500 estableciera un nuevo récord a finales de julio en los 3.025 puntos. “El mercado tiene en cuenta que el conflicto comercial puede estancarse. Los mercados bursátiles europeos también han cedido, de forma más pronunciada, porque la economía abierta se ve perjudicada cuando el comercio internacional se ralentiza. Esto se refleja en la persistente debilidad de las cifras de Europa, especialmente porque la amenaza del Brexit sigue existiendo.”, comentan en Bank Degroof Petercam