Las elecciones presidenciales francesas del pasado domingo le dio de nuevo el mandato al liberal Emmanuelle Macron en segunda vuelta, con un 58,5% de los votos, un dato por encima de lo que estimaban las encuestas.
Así, la ultraderechista Le Pen consiguió un 41,5% del voto del país galo, un dato que si bien no le pudo hacer llevarse la victoria, se corona como su mejor resultado en la historia de las elecciones presidenciales.
De esta manera, y aunque será Macron quien se siente de nuevo en el Palais de l’Élysée durante los próximos cinco años, lo cierto es que la jornada de votación que le ha dado la victoria se ha caracterizado por la abstención más alta de votación en más de 50 años en Francia.
Así, y aunque para los mercados ha supuesto sin duda un alivio le reelección el europeísta Macron, lo cierto es que la polarización social del país vecino asusta en el viejo continente y ahora todos los ojos se posan en las elecciones legislativas del mes de junio.
“Macron ha sido reelegido presidente; sin embargo, el débil resultado agregado de los principales candidatos en la primera ronda probablemente afectará su postura. Algunas expresiones de su discurso de inclusión (“no dejar a nadie en el camino”, “convertir a Francia en una nación ecológica”) ilustran cómo el cambio de “reformista moderado” en 2017 a “intervencionista” que tuvo que pasar bajo la presión de la pandemia y las consecuencias de la guerra de Ucrania deberán prolongarse hasta su segundo mandato”, comenta el economista jefe de la gestora de fondos de inversión AXA Investment Managers, Gilles Moëc.