Los mercados nos han recordado que todo lo que sube muy deprisa suele, llegado un punto, caer repentinamente. Tras haber sido la estrella indiscutible de 2018, la renta variable estadounidense ha experimentado su racha más larga de bajadas desde que Trump se hiciera con la presidencia. Esto, unido a que las turbulencias de los mercados emergentes están empezando a afectar también a las bolsas europeas, ¿no querrá decir que el mercado está pronunciándose sobre el resultado de la disputa comercial?
Al inicio del 4T, la renta variable estadounidense experimentó la racha de caídas más prolongada desde que Trump asumiera la presidencia, y las acciones europeas registraron sus niveles más bajos de los últimos dos años. Las bolsas de mercados emergentes (ME) llegaron a ofrecer rentabilidades comparativamente superiores, aunque también con bajadas, y los valores tecnológicos estadounidenses —para variar— quedaron claramente rezagados.
¿Nos está diciendo el mercado que estamos ante una doble amenaza, la del impacto de los aranceles comerciales sobre los beneficios empresariales y del incremento de la presión inflacionaria en Estados Unidos, que obliga a la Fed a subir los tipos de interés no atendiendo a la dinámica económica sino para controlar la inflación? ¿Ha decidido ya el mercado? No tan rápido. Las disputas comerciales siguen ahí, pero no es que las negociaciones hayan fracasado, sino que no se han producido todavía.
Los nuevos aranceles impuestos en ambos lados siguen siendo limitados: el máximo impacto negativo que podrían suponer para China se cifra entre el 0,5% y el 1% de su PIB. Nada desdeñable, pero consideramos que este efecto puede ser compensado por políticas de estímulo.
La explicación más probable para lo sucedido con la renta variable global es que los inversores se han dado cuenta de que la acumulación de elementos que perjudican los mercados fuera de Estados Unidos —endurecimiento de la política de la Fed, persistencia de las hostilidades comerciales y preocupación geopolítica— tampoco es muy positiva para la bolsa americana. Teniendo en cuenta que la prima de riesgo de la renta variable estadounidense se sitúa en niveles históricamente bajos respecto a otros grandes mercados, no sólo entendemos la venta masiva acontecida, sino también por qué algunos de los valores de crecimiento del selectivo americano (el sector tecnológico, principalmente) se han llevado la peor parte.