El oro acapara los mayores focos porque se ha convertido en uno de los activos estrella del año, como refugio y protección de carteras en el contexto de incertidumbre propiciado por la crisis del Covid-19, pero no ha sido el único de los metales brillantes o industriales que ha gozado del favor de los inversores. Tanto el oro como la plata han alcanzado últimamente máximos, mientras que el cobre, por ejemplo, ha subido más de un 30% entre finales de marzo y de julio. Alzas que, a juicio de Michel Salden, director de materias primas de Vontobel Asset Management, “ no son los signos fugaces de una fuerza efímera, sino más bien las señales de una trayectoria positiva a largo plazo”. Este experto cree que hay varias razones que justifican esta creencia y una de ellas son las políticas monetarias de los Bancos Centrales.
Políticas monetarias y fiscales
Para Salden, los inversores acuden en masa a los activos reales mientras se observan rendimientos negativos en renta fija. Tipos que se ven empujados a ese terreno al compás de los estímulos de los bancos centrales, que se han reforzado en un intento de apoyar la recuperación económica tras la crisis del coronavirus. De hecho, Jack Janasiewicz, portfolio manager de Natixis IM, comenta que “se está produciendo un dinamismo interesante en el oro”.
Este experto explica que “cuando un inversor mantiene un bono en cartera, obtiene un cupón, mientras que eso no ocurre con el oro, por lo que el precio de mantener oro en la cartera es elevado. Sin embargo, en el momento actual, en el que los tipos de interés y los rendimientos de buena parte de la renta fija tienden a cero o incluso a negativo, esta dinámica empieza a cambiar a favor del oro y en contra de los bonos”. Esta es una de las explicaciones, por tanto, de que el oro lo esté haciendo tan bien últimamente.
Además, Janasiewicz subraya que, “en el momento actual no puedes esperar demasiado de la renta fija, simplemente porque ya no hay mucha rentabilidad en el mundo, por lo que los inversores están empezando a tomar el oro y otros metales preciosos como un elemento defensivo para las carteras”.
Desde Vontobel también destacan que la tendencia actual hacia un mayor gasto fiscal por parte de los países “ha reavivado los temores de inflación, ya que la creciente carga de la deuda podría empujar a unos bancos centrales políticamente motivados a imprimir dinero hasta que la inflación reaparezca carcomiendo la masa de la deuda”. De este modo, espera que los diferentes metales se beneficien de ello, ya que “tienden a actuar como cobertura de la inflación”. Y recuerda un ejemplo, el ocurrido en 2010, cuando la plata subió más del 350% cuando sólo unos pocos bancos centrales aumentaron sus medidas de liquidez en sus mercados”.