Desde su entrada en la Unión Europea en 1985, España ha recorrido un camino sinuoso para igualar los estándares del resto de miembros. Los datos revelan que aún existen parámetros en los que España se sitúa por detrás, como es el caso de los precios, algo que reveló recientemente Eurostat.
En concreto, nuestro país se encuentra ligeramente por debajo de la media de la Unión Europea (UE). Si tomamos que los precios en la UE alcanzan una base del 100%, España se situaría inmediatamente por debajo de la media, con una puntuación relativa de 93%, por debajo de Italia, con 101,8%, y por encima de Chipre, con 90,1%.
Se ha producido una evolución en el caso de España, donde los precios en el año 2000 alcanzaban el 84,3%, nueve puntos menos que en 2017, fecha a la que se refieren las cifras de Eurostat. Ello no significa que los precios de todo tipo de productos son inferiores a los que se venden en otros países de Europa.
España se encuentra en el cuarto puesto a nivel europeo en cuanto a los servicios de comunicaciones, con unos precios cifrados en un 136,3% con respecto a los de la media de la UE. Por detrás se sitúa la categoría denominada como “salud”, que atañe a productos médicos, equipamiento, servicios hospitalarios, etc., que en España alcanzan precios que son un 107,9% los de Europa. El tercer grupo de productos con precios superiores a la UE es el de mobiliario y equipamiento, apenas una décima por encima de la media.
Los productos con mejores precios son los de restaurantes y hoteles, con una puntuación de 85,7%. La segunda categoría con mejores precios es la de bebidas alcohólicas y tabaco, en la que representan un 86,3% de los valores del resto de Europa.