La Unión Europea necesita un presupuesto que le permita cumplir con sus expectativas políticas. Sin embargo, los Estados miembros no han podido ponerse de acuerdo sobre el próximo presupuesto a largo plazo, que cubre los años 2021-27, ya que las prioridades de gasto cambian y la salida del Reino Unido ha dejado un vacío de financiación de entre 60.000 y 75.000 millones de euros por cubrir.
¿Por qué las conversaciones están estancadas y qué está en juego?
Las negociaciones sobre el presupuesto a largo plazo de la UE para 2021-27 giran en torno a la propuesta del Consejo Europeo de fijar el presupuesto en el 1,074% de la renta nacional bruta (RNB) de la UE-27, es decir, 1.095 millones de euros. Esta propuesta es considerablemente inferior al presupuesto sugerido anteriormente por la Comisión Europea y el Parlamento Europeo de 1,11% y 1,3% respectivamente, así como al actual presupuesto de 2014-20 del 1,16% de la RNB. Las negociaciones también se centran en:
1) La propuesta de reducción de las asignaciones presupuestarias a la política agrícola de la UE (-14% frente al presupuesto 2014-20) y a la política de cohesión (-12%), que en conjunto representan casi el 75% de todo el presupuesto
2) Cambios en los criterios de los fondos de cohesión/estructurales, incluyendo la posibilidad de condicionar la financiación a la aplicación del estado de derecho por parte de un estado miembro