El teletrabajo mantuvo en pie a innumerables empresas durante los momentos más duros de la pandemia, ya que, sin esta fórmula, un gran número de organizaciones hubieran tenido serias dificultades para continuar con su actividad. Desde entonces, más y más compañías han ido incorporando a sus dinámicas habituales nuevas opciones para adaptarse al escenario actual. En este sentido, la ciberseguridad ha tenido que evolucionar al mismo tiempo que lo hacían los cambios sociales con el fin de proteger a los empleados, y la información que manejan, de los cada vez más abundantes riesgos a los que estos se enfrentan.
“Con la desaparición del perímetro que implica los modelos de trabajo híbridos y en remoto, los datos y los activos corporativos se encuentran dispersos por la nube y los endpoints”, explica a DIRIGENTES el vicepresidente para el sur y oeste de Europa en Citrix, Mario Derba. Para entender esta afirmación, su informe State of cybersecurity in a hybrid world clasifica la importancia que los responsables de TI de Europa y EEUU le otorgan a este campo en diferentes escalones.
Así, un 43% de estos profesionales sitúan a los ciberataques en el primer puesto de las amenazas a las que se enfrentan las empresas, seguidos de los errores humanos, cuyo peso aumenta por la creciente desaparición de los límites entre la vida personal y profesional; y las vulnerabilidades de la nube, ambos con un 28%. En menor medida se encuentran también la seguridad de los dispositivos móviles, la pérdida de activos corporativos, la pérdida de datos personales de empleados, la continuidad de negocio, intrusiones en el IoT, amenazas de insiders, protección de aplicaciones web y APIs y riesgos de la cadena de suministro.
Por su parte, la formación sigue siendo una asignatura pendiente en muchas organizaciones. Tal y como señala el estudio mencionado, un 55% de los profesionales de TI españoles encuestados afirma que su compañía ofrece formación en ciberseguridad a todos sus empleados una vez al año, mientras que un 12% apunta que únicamente se imparte cada dos o tres. Una periodicidad que para Derba es insuficiente teniendo en cuenta “la rapidez a la que evolucionan las tecnologías y los métodos de ataque”.
Por todo ello, otro de los retos a los que se enfrentan los responsables de TI es entender que las amenazas han evolucionado en la misma medida en que también lo han hecho las tecnologías utilizadas y los comportamientos. ¿Y cómo deben responder? Para el experto, el primer paso debe centrarse en la formación en nuevas habilidades, reforzar sus equipos y definir un protocolo sólido.