La eurozona finaliza este año con cuestiones que tendrá que solucionar con la entrada en el 2019. Todo ello en un escenario en el que la posibilidad de un aumento de las tensiones en los mercados emergentes, la creciente inquietud en torno a la sostenibilidad de la deuda y las tensiones comerciales, planean grandes retos, tal y como explica un informe elaborado por el Banco Central Europeo (BCE).
En los mercados financieros siguen acumulándose vulnerabilidades, en un contexto de focos de valoraciones elevadas y de compresión de la prima de riesgo a escala global. Y es que la incertidumbre tanto política como económica, provocada por variables como la preocupación de los mercados de gasto público, se ha intensificado en los últimos meses.
El Brexit es un ejemplo de ello, ya que supondría «un riesgo para la estabilidad financiera», explican desde el BCE. A la inestabilidad producida por el Reino Unido se le une la preocupación por los planes presupuestarios de Italia.
En cuanto a los precios mundiales de los activos, podría producirse una reversión brusca de las primas por plazo de los bonos de referencia a nivel mundial, que podrían expandirse en la eurozona.
MEJORAS EN LAS ZONA EURO