Inversis ha ofrecido su visión global y regional del actual escenario macroeconómico en base al cual prepara su estrategia de inversión para el cuarto trimestre de 2023. Así, de la mano de su estratega jefe macroeconómico, Ignacio Muñoz-Alonso, la entidad ha constatado que el mercado ha entrado en una fase de transición que pivota sobre dos ejes: una anticipación del fin se las subidas de tipos y la confirmación de una desaceleración económica, que probablemente tendrá un aterrizaje más suave en EEUU.
A nivel macroeconómico, el fenómeno más llamativo es la fortaleza del crecimiento y la persistencia de elevados niveles de inflación a pesar de las agresivas medidas de control adoptadas por los bancos centrales. La principal consecuencia es que no se prevé que los tipos de interés comiencen a bajar hasta la segunda mitad de 2024.
EEUU y Europa alejan el fantasma de la recesión
La zona euro continúa debilitándose en el segundo trimestre del año, pero esquiva, de momento, la recesión. Se espera que el PIB se estanque en el tercer trimestre y se mantenga moderado en el cuarto debido al freno del sector servicios y el manufacturero, así como el endurecimiento de las condiciones de crédito.
Los precios en Europa siguen una senda de moderación (5,5% en agosto) aunque aún lejos del objetivo del 2% del BCE. Habría que esperar al tercer trimestre de 2024 para acercarnos a un suelo del 3%. La volatilidad de los precios de la energía y la presión de los salarios seguirán marcando la evolución de la inflación subyacente. En EEUU, la economía muestra una solidez aún mayor que la europea gracias al colchón de ahorro de los hogares, el buen comportamiento del empleo y el fomento de la inversión pública y privada. Todo esto hace extender la impresión de que la economía americana estaría recuperándose, especialmente en el sector manufacturero. Un escenario que podría complicar el frente contra la inflación. Agosto sumó el segundo mes de repunte de la inflación, aunque se mantiene la tendencia bajista de precios.
Por último, en China se observa cierta recuperación, aunque todavía en un entorno macroeconómico débil, gracias a medidas de política económica que intentan recuperar la inercia
tras el periodo COVID. Todo apunta a que harán falta varios trimestres hasta que se vuelva a recuperar velocidad de crucero. Una debilidad que afecta de especial manera a las economías
exportadoras, como las europeas.