Más de 13 millones de personas eligieron destinos rurales en 2024 y generaron un gasto directo de 5.563 millones de euros en municipios con menos de 10.000 habitantes. Un impacto que se concentra sobre todo en restauración, ocio, cultura y comercio minorista, con más de 3.200 millones invertidos en estos sectores.
Son datos de un informe elaborado por Airbnb, que analiza el efecto del alquiler de corta duración como palanca de reactivación económica en áreas rurales.
El estudio subraya que los turistas internacionales gastaron el triple que los nacionales: 3.874 millones frente a 1.690 millones de euros, aunque la cifra de visitantes fue similar en ambos casos.
Más viajeros, más empleo y sin presión sobre la vivienda
Según el informe, los pueblos que ofrecen alquileres de corta duración recibieron un 14% más de turistas que aquellos sin esta opción, con un crecimiento del 36% en el caso de visitantes extranjeros. El incremento se acentúa especialmente en municipios sin hoteles tradicionales.
El estudio también señala que esta actividad ha permitido crear empleo local. En los pueblos más pequeños se registró un aumento del 4% en los trabajos vinculados a hostelería y comercio. Además, cada nuevo alojamiento de corta estancia podría atraer a más de medio millón de turistas adicionales.
