La famosa taxonomía va tomando forma. Las características de la clasificación de las inversiones verdes se ha consensuado a nivel de embajadores, pero ahora todo debe negociarse con el Parlamento Europeo, que ya aprobaba en marzo sus exigencias de cara a las conversaciones que han mantenido los diferentes países.
Hay acuerdo en que este sistema de clasificación esté concluido a finales del año que viene para que se aplique a finales de 2022.
El objetivo es terminar con el denominado «greenwashing», que hace que se comercialicen productos financieros bajo la etiqueta de verdes o sostenibles sin que cumplan con los estándares medioambientales más básicos. Además, se persigue acabar con la fragmentación que supone que cada país aplique sus propias iniciativas.
Seis objetivos
En concreto, el sistema acordado por los Veintiocho determina seis objetivos medioambientales: mitigación del cambio climático, adaptación al cambio climático, transición a una economía circular, prevención de la contaminación, protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas y, por último, el uso sostenible y la protección del agua y los recursos marítimos.